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La pieza de
Iturbide
titulada
“Jano,
Ocumichu,
Michoacán”
(arriba la
izquierda)
se refiere a
Jano o Janus,
el dios
Romano.
Las
dos cabezas
que miran al
pasado y al
futuro son
ejemplo de
cómo Enero
consiguió su
nombre.
Janus une el
pasado y el
futuro, lo
joven y lo
viejo, el
tiempo de
siembra y de
cosecha, el
nacimiento y
la muerte,
el
salvajismo y
la
civilización.
Esto
relaciona a
los Romanos
a una era
muy temprana
en la que
incluso
estaban
cerca de la
tierra.
Graciela Iturbide:
Los Espíritus de la Tierra
~
The Spirits of the Earth
Galerías A y B:
Septiembre,
Jueves 18-Noviembre,
Sábado 8, 2008
Recepción:
Septiembre,
Jueves 18, de 6:00
p.m. a 8:00 p.m.
Sin titulo,
Botanical Gardens,
Oaxaca
Imagen cortesia de Graphicstudio/USF
Graciela Iturbide,
Nuestra Señora de
las Iguanas
Imagen cortesia de Graphicstudio/USF
Investigación
realizada por
JOANNE MILANI,
Directora
A través de su
fotografía, Graciela
Iturbide le da la
bienvenida a un
lugar básico al que
usted nunca ha
entrado.
Ella le
demuestra un
primitivo jardín del
Edén en donde Adán y
Eva todavía no han
nombrado las
bestias, y en donde
el bien y el mal aún
no han comenzado a
luchar.
Graciela Iturbide;
Foto de Pedro Meyer
Desde tiempos bíblicos,
y aún desde épocas
Romanas, la gente en el
Occidente creyó que
dando nombres a las
bestias y a los pájaros,
poseerían esas
criaturas.
Gracias a los
nombres que conferían y
reclamándolos como de su
propiedad, los seres
humanos se establecían
como superiores y ajenos
al mundo natural.
El mundo de Iturbide,
sin embargo, no es un
mundo Occidental. .
México es una
tierra de mezclas
fértiles, una “mezcla
orgullosa” de razas y de
culturas de Europa, de
África y de Asia, así
como de culturas
indígenas del Nuevo
Mundo.
Las
contribuciones
culturales de Occidente
añaden apenas algunas
tazas en el caldero del
rico guiso mexicano.
La misma Iturbide es de
ascendencia española.
Nacida en un hogar
privilegiado de Ciudad
México en 1942, ella
descubrió como adulta su
talento para la
fotografía.
Afortunadamente, se ganó
la confianza y la
mentoría del gran
fotógrafo mexicano
Manuel Álvarez Bravo.
Graciela Iturbide,
Jano, Ocumichu,
Michoacan
Imagen cortesia de Graphicstudio/USF
Graciela Iturbide,
Mujer Angel,
Imagen cortesia de Graphicstudio/USF
En tal mundo, los
términos contrarios
“varón y hembra,”
“pasado y presente,”
“vida y muerte” pierden
su poder.
Nosotros estamos
acostumbrados a pensar
en historias de forma
linear con principios,
puntos medios y finales.
Pero en Juchitán,
no hay necesidad de
principios y
conclusiones porque sus
historias son
circulares. Olvídese de
los principios y de las
conclusiones. Nada muere
porque renace.
El varón se hace
femenino.
Los seres humanos
resurgen como bestias
bestias.
La serpiente se
traga su cola.
Los espíritus en
la tierra siempre se
están regenerando y de
desvanecen de vuelta a
la tierra.
Los muertos caminan
entre los vivos.
En su búsqueda
para encontrar
la verdadera
identidad
mexicana, ella
fue muy
afortunada en
descubrir
Juchitán en
1980.
Esta
remota ciudad
Mexicana tiene
una población de
100.000
indígenas
Zapotecas.
Gracias a
su aislamiento
en el istmo de
Tehauntepec, los
Zapotecas
tuvieron muy
poco contacto
con las
costumbres
Occidentales
(europeas o
españolas).
Los Zapotecas
creen que son
descendientes
del cielo en
forma de
pájaros. Se
llaman ellos
mismos la “gente
de las nubes.”
Las
“mujeres de
Juchitán corren
la economía,”
Iturbide observó
en una ocasión.
“Incluso
físicamente, los
hombres de
Juchitán son a
menudo más
pequeños y más
flacos que sus
mujeres.”
En “Magnolia,”
(no se presenta)
un hombre
vestido de mujer
sostiene un
espejo contra su
cara, nublando
la división
entre géneros y
enfatizando la
estructura
matriarcal de la
sociedad
Zapoteca.
En
“Nuestra Señora
de las Iguanas,”
(derecha)
los lagartos
vivos emergen de
la cabeza de una
mujer, borrando
la división
entre la bestia
y el ser humano.
En “El
hombre del
pájaro, Nayarit,
México,” (no
se presenta)
la ráfaga de
pájaros indica
una multitud de
almas que llegan
o salen del
cielo. La
fantasmagórica
“Mujer-Ángel”
(arriba la
derecha)
brinca a través
de un desierto
sin fin llevando
una caja de
música del
presente al
pasado.
Como Guillermo
Faulkner dijo
una vez, “El
pasado no está
muerto. Ni
siquiera ha
pasado."
Joanne Milani,
Director
Ejecutivo,
Florida
Museum of Photographic
Arts
PATROCINDOR
ORO DE LA
EXHIBICIÓN
MEDIO DE
COMUNICACIÓN
PATROCINADOR
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